Madrugar es un crimen. Sistema de transporte necesita organización
Felipe Acosta recibe su dia al despertarse a las 5:30. Se viste, desayuna y sale de su casa. "Vivir en el valle tiene una gran desventaja: hay que madrugar siempre para viajar a Quito", comenta el joven de 23 años. Su rutina, de lunes a viernes, no varía. "Lo peor de todo es que no es tan lejos, sino que el sistema de transporte no es bueno". A las 6:00 Felipe aborda un bus que llega vacío a la estación de la Av. Abdón Calderón y General Enríquez con destino a la Universidad Católica. "Tengo que bajarme en el Coliseo Rumiñahui y tomar otro bus para llegar a la Universidad Central (UCE) Todo el trayecto me toma una hora y media".
El vehículo se llena. Algunos esperan al siguiente para ir sentados. Enseguida, otro bus se estaciona detrás. Luego, un tercero. Los cobradores gritan los nombres de las rutas por donde pasan. Suben vendedores ambulantes. Ofrecen tarjetas para telefonía, golosinas y comida.
"Son las 6:30 y ni si quiera salimos del valle. Madrugar más es un crimen", se queja el joven.

No hay comentarios:
Publicar un comentario