
En las calles del Quito antiguo, se mando a construir varios edificios que Sixto Duran Ballén, ministro de obras públicas de ese entonces, mando a levantar con objeto de una importante convención a realizarse: la sede de la IX Conferencia Interamericana. Dándole de esta manera una estructura moderna a la ciudad capital.
Hacia 1970 se decide construir este edificio (Palacio Legislativo) como sede de la primera reunión de cancilleres. Entre la infraestructura moderna que construyó fue el edificio del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social en donde cancilleres de diversas partes del mundo lo utilizaron como punto de trabajo. Quito moderno se construye a partir de esta decisión política. “Lamentablemente esa reunión no se pudo llevar a cabo” según afirma el guía del recorrido cultural de la Asamblea Nacional. “Debido a las declaraciones imprudentes de Velasco Ibarra, cuando declaro que el protocolo de Rió de Janeiro era inejecutable y nosotros no lo respetamos”. Cuatro países de América eran garantes y el Perú firmante, se reunieron y decidieron no venir. Ésta es una pequeña reseña histórica que pone en alto la construcción del edificio conocido actualmente como Asamblea Nacional.
Varios personajes dieron lugar a tan magnífica obra pero fue Guayasamín quien le dio la última pincelada sobre la fibra de vidrio para elaborar un mural tan excelso en su significado. Veinte y tres piezas, cada una de ellas es una obra de arte, conforman todo un enorme muro que se encuentra en la parte frontal de la sala principal. “Cuando el maestro Guayasamín estaba en el proceso de construcción de este mural, le encontré con la mirada en alto y le pregunte en que se hallaba pensante. Es cuando empezó a explicarme el significado de cada pieza del mural” de ésta manera comenta el guía en su introducción a la explicación de la obra. Con su voz fuerte y firme en cada palabra, idealizaba cada detalle y transportaba la mente al lugar y momento exactos en donde Guayasamín realizaba sus obras en acrílico. Seguía hablando y aún más se podía ser transportado, como un cuento para un niño, la imaginación se apoderaba de la época actual. “De esta coyuntura de manos se proyectan ocho triángulos que representan los rayos del sol, nosotros, los hijos y las hijas del sol y de la luna. Cubre todo este conjunto un panel frontal que contiene al ave, símbolo de Latinoamérica, el Cóndor protector de la tierra. Guayasamín abrió los brazos como alas de cóndor para explicarme lo que representa el ave pintada. Dejo de mover los brazos, siguió hablando, la pasión lo había poseído. El cóndor no es negro en el mural, es rojo pues esta en peligro de extinción y tiene una sombra azul porque quiere renacer. El azul es el color de la vida.”
Mientras seguía relatando tan maravillosa historia, los estudiantes de la Universidad de los Hemisferios miraban fascinados de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha, cada pieza que iba siendo explicada por tan apasionado guía. Sin lugar a dudas es una magnifica obra de arte que conforma la mezcla de lo moderno y lujoso en la construcción del Hemiciclo (espacio central del salón de sesiones de los Asambleistas). “Un día resucitará la Patria” frase dicha por Eugenio Espejo, la cual relucía en lo mas alto del panel.
Rostros de personajes importantes, de indios y mestizos, de la naturaleza de nuestra tierra y abundante simbología; era lo que contenía la obra de Guayasamín. Cada rostro reflejaba sentimientos, y es cuando viene a la mente si Guayasamín sintió exactamente lo mismo que se siente al ver cada cuadro, todo esto mientras pintaba y daba vida a sus formas y abstractos.
Volviendo a retomar la anécdota que el guía presencio ante Guayasamín, afirma que el Maestro abrió los brazos como si quisiera abrazar la obra y dijo: “Ésta es mi visión de la historia de la patria, aquí se queda la inspiración de todos aquellos hombres que vengan en nombre de sus pueblos a dirigir. Este es el mural que permitirá de ahora en adelante las aficiones y los actos de la sede Legislativa; dijo el Maestro despidiéndose porque ya era tarde, no tenia cigarrillos y quería seguir trabajando"
El edificio de la Asamblea Nacional, nos cuenta su historia y la del Ecuador, tanto en su fachada exterior como en sus instalaciones donde se encuentra la obra apasionante de los pueblos, hecha por manos grandes escultores del arte, entre ellos Guayasamín.
Hacia 1970 se decide construir este edificio (Palacio Legislativo) como sede de la primera reunión de cancilleres. Entre la infraestructura moderna que construyó fue el edificio del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social en donde cancilleres de diversas partes del mundo lo utilizaron como punto de trabajo. Quito moderno se construye a partir de esta decisión política. “Lamentablemente esa reunión no se pudo llevar a cabo” según afirma el guía del recorrido cultural de la Asamblea Nacional. “Debido a las declaraciones imprudentes de Velasco Ibarra, cuando declaro que el protocolo de Rió de Janeiro era inejecutable y nosotros no lo respetamos”. Cuatro países de América eran garantes y el Perú firmante, se reunieron y decidieron no venir. Ésta es una pequeña reseña histórica que pone en alto la construcción del edificio conocido actualmente como Asamblea Nacional.
Varios personajes dieron lugar a tan magnífica obra pero fue Guayasamín quien le dio la última pincelada sobre la fibra de vidrio para elaborar un mural tan excelso en su significado. Veinte y tres piezas, cada una de ellas es una obra de arte, conforman todo un enorme muro que se encuentra en la parte frontal de la sala principal. “Cuando el maestro Guayasamín estaba en el proceso de construcción de este mural, le encontré con la mirada en alto y le pregunte en que se hallaba pensante. Es cuando empezó a explicarme el significado de cada pieza del mural” de ésta manera comenta el guía en su introducción a la explicación de la obra. Con su voz fuerte y firme en cada palabra, idealizaba cada detalle y transportaba la mente al lugar y momento exactos en donde Guayasamín realizaba sus obras en acrílico. Seguía hablando y aún más se podía ser transportado, como un cuento para un niño, la imaginación se apoderaba de la época actual. “De esta coyuntura de manos se proyectan ocho triángulos que representan los rayos del sol, nosotros, los hijos y las hijas del sol y de la luna. Cubre todo este conjunto un panel frontal que contiene al ave, símbolo de Latinoamérica, el Cóndor protector de la tierra. Guayasamín abrió los brazos como alas de cóndor para explicarme lo que representa el ave pintada. Dejo de mover los brazos, siguió hablando, la pasión lo había poseído. El cóndor no es negro en el mural, es rojo pues esta en peligro de extinción y tiene una sombra azul porque quiere renacer. El azul es el color de la vida.”
Mientras seguía relatando tan maravillosa historia, los estudiantes de la Universidad de los Hemisferios miraban fascinados de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha, cada pieza que iba siendo explicada por tan apasionado guía. Sin lugar a dudas es una magnifica obra de arte que conforma la mezcla de lo moderno y lujoso en la construcción del Hemiciclo (espacio central del salón de sesiones de los Asambleistas). “Un día resucitará la Patria” frase dicha por Eugenio Espejo, la cual relucía en lo mas alto del panel.
Rostros de personajes importantes, de indios y mestizos, de la naturaleza de nuestra tierra y abundante simbología; era lo que contenía la obra de Guayasamín. Cada rostro reflejaba sentimientos, y es cuando viene a la mente si Guayasamín sintió exactamente lo mismo que se siente al ver cada cuadro, todo esto mientras pintaba y daba vida a sus formas y abstractos.
Volviendo a retomar la anécdota que el guía presencio ante Guayasamín, afirma que el Maestro abrió los brazos como si quisiera abrazar la obra y dijo: “Ésta es mi visión de la historia de la patria, aquí se queda la inspiración de todos aquellos hombres que vengan en nombre de sus pueblos a dirigir. Este es el mural que permitirá de ahora en adelante las aficiones y los actos de la sede Legislativa; dijo el Maestro despidiéndose porque ya era tarde, no tenia cigarrillos y quería seguir trabajando"
El edificio de la Asamblea Nacional, nos cuenta su historia y la del Ecuador, tanto en su fachada exterior como en sus instalaciones donde se encuentra la obra apasionante de los pueblos, hecha por manos grandes escultores del arte, entre ellos Guayasamín.

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