La Forestal sin reconocer error
Caminar entre las 120 viviendas que forman la invasión La Forestal IV espeluzna el cuerpo. No solo porque el caserío se levanta a punte palos clavados en la tierra húmeda que amenazan con desplomarse, sino porque las casas parecen estar agarrándose con las uñas de la loma.
¿Podría ser peor?Sí. Gran parte de la montaña sobre la cual este barrio se asienta se vino abajo la madrugada de ayer, tapando la Simón Bolívar casi en la totalidad. Y sin saberlo, los mismos vecinos son responsables.
Es que las casi 560 personas que allí (sobre) viven son culpables silenciosos del desmoronamiento. La razón: el barrio no tiene alcantarillado y las aguas servidas filtran la loma y la humedecen.
“Eso no es cierto”, dice Wilson Amaguo. “Cuando nosotros llegamos acá hace 18 años, colocamos unos tubos para que nuestras aguas no mojen la tierra. Venga a ver”, dice e invita a conocer su hogar donde vive con sus ocho hijos.
Escalones improvisados con tablas apolilladas y pedazos de lata sostenidos por ladrillos bloques o piedras y en la parte trasera, un pequeño patio donde doña Celinda, su esposa, lava la ropa.
Se agacha y con todas sus fuerzas levanta una tina de agua con la que trata de enjuagar el jabón de las prendas. Todo ese líquido recorre el patio y se pierde en un tubo.
“Ya ve. Ese canal va hasta la Nueva Oriental, no se queda en la montaña. No creo que esto baste para hacer que se caiga la montaña”.
Pero para Armando Dávila, jefe de Emergencias de la Emmop, eso y los fuertes aguaceros sí bastan.
“El problema se centra en esa invasión (ver apunte). Aunque lo nieguen tienen responsabilidad”, dice mientras camina por la Simón Bolívar hacia el lugar del derrumbe. “Sí ve cómo la tierra está mojada en la cumbre”, sostiene señalando una huella circular de agua en la montaña.
“Seguramente allí se estancaba el agua que baja desde las casas. Hay que hacer algo, reubicar a las familias o darles un alcantarillado definitivo".
¿Podría ser peor?Sí. Gran parte de la montaña sobre la cual este barrio se asienta se vino abajo la madrugada de ayer, tapando la Simón Bolívar casi en la totalidad. Y sin saberlo, los mismos vecinos son responsables.
Es que las casi 560 personas que allí (sobre) viven son culpables silenciosos del desmoronamiento. La razón: el barrio no tiene alcantarillado y las aguas servidas filtran la loma y la humedecen.
“Eso no es cierto”, dice Wilson Amaguo. “Cuando nosotros llegamos acá hace 18 años, colocamos unos tubos para que nuestras aguas no mojen la tierra. Venga a ver”, dice e invita a conocer su hogar donde vive con sus ocho hijos.
Escalones improvisados con tablas apolilladas y pedazos de lata sostenidos por ladrillos bloques o piedras y en la parte trasera, un pequeño patio donde doña Celinda, su esposa, lava la ropa.
Se agacha y con todas sus fuerzas levanta una tina de agua con la que trata de enjuagar el jabón de las prendas. Todo ese líquido recorre el patio y se pierde en un tubo.
“Ya ve. Ese canal va hasta la Nueva Oriental, no se queda en la montaña. No creo que esto baste para hacer que se caiga la montaña”.
Pero para Armando Dávila, jefe de Emergencias de la Emmop, eso y los fuertes aguaceros sí bastan.
“El problema se centra en esa invasión (ver apunte). Aunque lo nieguen tienen responsabilidad”, dice mientras camina por la Simón Bolívar hacia el lugar del derrumbe. “Sí ve cómo la tierra está mojada en la cumbre”, sostiene señalando una huella circular de agua en la montaña.
“Seguramente allí se estancaba el agua que baja desde las casas. Hay que hacer algo, reubicar a las familias o darles un alcantarillado definitivo".

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