lunes, 27 de abril de 2009

Participación ciudadana: anécdotas en mesas electorales

Eran las 6:30 de la mañana del domingo 26 de abril. Anita había llegado puntual, sin embargo, ningún miembro de su mesa estaba presente. El tiempo iba contra reloj y ella no podía hacer nada debido a que un delegado del Concejo Nacional Electoral le anticipo que debía esperar por las personas de su instalación. El frió era gélido y Anita sentada leyendo un libro espero a que el soy llegara a calentarle los huesos. Por suerte, la segunda vocal de su grupo se presentó. “Lo siento, es que vivo en el valle” según Anita estas fueron sus palabras al excusarse. Rápidamente empezaron a ordenar todo el material que se encontraba dentro de una gran caja de cartón. Entre papeletas, bolsas, esferos y un sin número de cosas Anita se mostraba un tanto confundida. “A las 7:30 suena la alarma y empezamos” tal y como dijo el delegado, y así fue: la gente que había madrugado empezó a sufragar. Dos personas más, miembros de su grupo, para ese entonces formaban parte de una agitada mañana en la instalación numero 34 femenino. Todo estaba bajo control, Anita y su grupo supieron manejarse bien ante la situación. Incluso ante algunos pequeños detalles que ponían difícil el ambiente, tal es el caso de una ciudadana japonesa, no había manera de entenderse. El lenguaje corporal ayudo mucho para el entendimiento. En otro caso, encontramos a María Caiza quien le tomo cuantioso tiempo en sufragar. Cuando María se acerco a recibir su cédula de identidad después de haber dado su voto, Anita se llevo una gran sorpresa al pedirle la rúbrica a María quien con sus pómulos sonrojados le contestó que no podía escribir y mucho menos leer. También hubo algunos casos en los que la gente se comporto un tanto incivil: apresurados sin saber el por qué lanzaron algunas quejas que también impacientaron a los miembros de la fila. Entrada la tarde y con música del celular para darle un toque ameno al ambiente juvenil, se acercaba la hora del conteo de los votos. Ansiosos e impacientes, todos los que conformaban cada instalación no dejaban de ver la hora. Y uno que otro chistosito divertía a todos con la cuenta regresiva versión año nuevo dada las cinco de la tarde, hora tope para el conteo.
Aquí empieza la acción, todos apresurados por abrir la caja blanca donde se encontraban los votos, no pensaron dos veces en organizarse y hacer de aquella experiencia una competencia entre los miembros de diferentes instalaciones electorales. “Vamos a ver quien acaba primero” decía la instalación masculina número 35.
Según Anita al momento de contar nos dice: “Cuando abrimos la caja y empezamos a clasificar cada papeleta, estuvo entretenido debido a que las primeras que organizamos eran las de elección a presidente y vicepresidente. Pero a medida que pasaba el tiempo, habían tantas hojas por firmar y tantos votos que contar que se nos hacia un rompecabezas”
El ritmo de la actividad iba bajando y la tención que cada Oficial de Policía traía consigo al momento de preguntar por cada sobre, era matadora.
Cada persona que contaba los votos en aquel momento sabía que en sus manos recaía una gran responsabilidad. “Ese sentimiento de sentirse responsable y parte fundamental de la nación, daba el toque primordial para no dejarnos dar por vencidos en el conteo tan agotador del día domingo” nos dice Anita Sifuentes. A sus dieciocho años de edad esta fue su primera experiencia en mesas electorales, durante su mando en la instalación femenina número 34, demostró una buena organización y participación ciudadana.

1 comentario:

  1. Oi Gatinha como você é, a história está muito bem existem erros ortográficos mas eu gostei da história beijos e abraços

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